Síntomas del procesamiento sensorial

Síntomas del procesamiento sensorial





Los problemas de procesamiento sensorial tienden a presentarse en dos tipos: baja sensibilidad y alta sensibilidad, aunque un niño puede experimentar ambos tipos.

Los niños hipersensibles son sumamente reactivos a la estimulación sensorial y pueden sentirla abrumadora. Ellos podrían:

  • Ser incapaces de tolerar luces brillantes y ruidos fuertes como sirenas de ambulancias
  • Negarse a llevar ropa porque sienten que raspan o irritan, incluso después de quitar todas las etiquetas, o zapatos porque se sienten demasiado “apretados”.
  • Ser distraídos por ruidos de fondo que otros parecen no escuchar.
  • Ser temerosos de contactos sorpresivos, evitar abrazar.
  • Ser demasiado temerosos de columpios y otros juegos del parque.
  • Tener problemas a menudo para entender en qué lugar está su cuerpo en relación con otros objetos o personas, lo que hace que tropiecen con cosas y parezcan torpes.
  • Tener problemas para medir la cantidad de fuerza que aplican, por ejemplo, pueden rasgar el papel al borrar, pellizcar demasiado fuerte o apoyar objetos de golpe.

Los niños hiposensibles tienen una baja sensibilidad, lo cual hace que busquen más estimulación sensorial. Ellos podrían:

  • Tener una necesidad constante de tocar a personas o texturas, aun cuando no sea socialmente aceptable.
  • No entender el espacio personal, aun cuando los niños de la misma edad tienen edad para comprenderlo.
  • Tener una tolerancia sumamente alta para el dolor.
  • No entender su propia fuerza.
  • Ser muy inquietos e incapaces de quedarse quietos.
  • Amar actividades relacionadas con saltar, darse golpes y chocar.
  • Disfrutar de la presión profunda como abrazos de oso apretados.
  • Desear movimientos rápidos, de vueltas y/o intensos.
  • Aman ser lanzado al aire y saltar sobre muebles y trampolines.

Tratamiento para el procesamiento sensorial

Los terapeutas son especialistas que trabajan con niños que tienen problemas sensoriales. Usan algo llamado terapia de integración sensorial; la idea es que a través del contacto físico y movimientos como girar, chocar y saltar, el niño puede experimentar un nivel óptimo de estimulación y regulación.

 


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